Las películas de amor.
La ventana está abierta, el viento frío entumece mis pies y los escondo entre la sábana gruesa que descansa al borde de la cama, el tiempo se hace lento y lloro una vez más casi sin querer.
Hace tiempo deje de disfrutar las películas de amor, no porque sean historias fantásticas irreproducibles en la vida real, ni por las falsas esperanzas que ofrecen, sino más bien, porque me recuerdan algo que extraño, esa sensación tan particular,esa calidez que genera el ser amado en uno, el deseo mutuo.
Siempre se escuchan o se leen frases al estilo de “Amarse para poder amar y ser amado” y si bien ese tipo de simplificación de la condición humana es algo que desprecio debo aceptar que de alguna forma es real, pero creo también que es mucho algo más complejo.
Uno de los factores a considerar es el miedo, miedo al sufrimiento, al rechazo, al ridículo, a no ser suficiente,es muy dificultoso entregarse al amor así, es impensado que alguien podría amarle de alguna forma y es ahí cuando el amarse para ser amado se vuelve real, porque es uno el que lo hace imposible de antemano.
El problema con este tipo de simplificaciones y el porqué de mi desprecio hacia ellas es porque asume una solución también simplista que no comprende el problema, no comprende ese sentir, no comprende los miedos, ni cómo ni porqué se llega a ellos, no comprende la sensación de no corresponder, de no ser funcional, de estar mal, roto, de ser desagradable, no comprende el peso que genera en uno la mirada del ojo ajeno, ni la angustia y la frustración naturalizada como estado por defecto del ser, no comprende el trauma, su existencia ni su función.
Es, en parte, por eso que ya no disfruto de las películas de amor, no porque me moleste la fantasía del amor verdadero como la cura a todo sufrimiento, sino más bien porque en el vacío después recuerdo todos mis miedos, mis frustraciones, la angustia sostenida a través del tiempo, lo incómodo, lo molesto, lo desagradable.
La ventana sigue abierta, el viento frío ya no entumece mis pies escondidos debajo las sábanas, pero seca la humedad de mis lágrimas, no hay más tiempo, mañana sera otro dia.
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